jueves, 11 de junio de 2009

La duda





Últimamente estoy pensando en una manía que tengo, y es la de llevar la contraria a la gente. No siempre lo hago, y no siempre se porque lo hago. Lo peor de todo es que se dan casos en los que llevo la contraria a alguien que opina lo que yo opino, es decir, si yo creo que es blanco, y esa persona dice blanco, es como si el demonio entrara en mi, y trato de convencerle de que es negro.

La búsqueda de mi cuerpo me deja el suficiente tiempo para pensar mucho sobre mí, y he llegado a una conclusión sobre esta extraña manía mía. No llevo la contraria porque me guste discutir, no llevo la contraria porque me guste crear controversia. Llevo la contraria porque me molesta que la otra persona este tan segura de algo.

Me explico. Soy una persona que le gusta dudar de todo, que le gusta ponerlo todo al revés, y así poder mirar el asunto desde mil puntos de vista. Cuando una persona está tan segura de algo, lo que me molesta es que no se plantee, ni por un segundo, que pueda estar equivocada en algo. Le llevo la contraria para sembrar en ella la duda.

No se si está bien o mal lo que hago. Pero de una cosa estoy seguro. Lo seguiré haciendo. Seguiré sembrando controversia con la esperanza de que la otra persona dude, y decida, como yo, dar la vuelta al asunto, y así mirar la problemática desde todos los puntos de vista posibles.

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